Gen Z: la generación que salvará o que destruirá el mundo

Las personas de 13 a 24 años actualmente tienen intrigados a toda la industria del marketing, investigación, innovación y estrategia por sus fuertes contradicciones. Van algunos ejemplos:

Y es que más que la contradicción, el insight fundamental de esta generación es la integración de perspectivas, el agregado de capas y significados que lo hacen todo más complicado desde los ojos de otras generaciones: para los z, se vale esto y lo contrario, algo que vuela la cabeza al resto de la sociedad.

Lo que más se utiliza para explicarlos SON SUS GUSTOS: les emocionan cientos de cosas (anime, videojuegos, música, deportes, etc). El FOMO dicta sus elecciones; no se quieren quedar fuera de nada de lo que está pasando porque es una manera de sobrellevar la apatía y de sumar más perspectivas a su propia visión.

Pero lo realmente relevante para ellos SON SUS EMOCIONES. Si analizamos la letra de canciones creadas por Gen Z se percibe desolación, desesperanza, incluso tintes de suicidio. Al ser leídos por un adulto, podrían escandalizar, pero para ellos es catarsis. Están creciendo en un mundo muy pesimista y afectado por grandes sacudidas, por lo que es probable que a través de contenidos culturales lo “saquen” y puedan pasar a otra cosa, ¿vieron Euphoria de HBO? Si no lo vieron, dense una vuelta para entenderlos un poco meejor.

A pesar de esa desesperanza la Gen Z se resiste a renunciar a dejar su huella, una generación con pocas ganas de vivir no se enfocaría en sacar partido a todos los recursos con los que cuentan y además hacerlo de una manera inteligente y realista.

En este comercial de 2020, con Billie Eilish como estandarte de una generación, se rebate la idea de que los Gen Z son apáticos y se abstraen en su celular; resignifica y el discurso es más bien que son propositivos y creadores. Salvarán el mundo.

Pero al mismo tiempo al decir que son la generación que mejor capitaliza sus hobbies, están diciendo que son los mejores entrenados en el capitalismo. Los más cómodos con vender su tiempo online, con crear emprendimientos “egoístas” y con más sensibilidad hacia la salud mental. Destruirán a mundo.

Pero entonces, ¿qué implicaciones tiene que sean la generación más indefinida o más definida por opuestos? Hemos de decir que psicológicamente los puntos medios nos cuestan. Una psique “fuerte” proviene de delimitar espacios, tener las cosas claras, nombrarlas, incluso encasillarlas. Los sesgos psicológicos que facilitan el procesamiento de información, nos siguen indicando que preferimos lo certero a lo incierto.

Al no saber cómo situarnos, no sabemos cómo avanzar. ¿Qué pasa con una generación que no pone postura clara? ¿Cómo transmitirá sus ideales, sus sueños, construirá una propuesta que realmente haga que avancen como generación?. ¿Cómo si son políticamente apáticos? (¿Y quién los culpa?)

No tenemos la respuesta definitiva, pero pareciera que tienen más elementos para salvar que para destruir el mundo: nunca como antes había habido jóvenes con tantas habilidades. Educados desde niños con “verdades” y no con “burbujas”. Conscientes de su salud mental, del ahorro. Tienen mucho a su favor para construir un mundo donde ellos sean los primeros en encontrar el modo de estar bien. Y ser realmente sostenibles.

¿Tienen una propuesta para sustituir el capitalismo? No. Pero sin duda tienen más herramientas que todas las generaciones anteriores

TENDENCIAS 2022

El team High Speed Solutions ha construido un documento integrado con una mirada estratégica de las tendencias y contra tendencias más relevantes y poderosas para este 2022.

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INFOXICATION

¡Que la infoxication no nos desanime, que nos de alas!

Ya lo veíamos venir, pero hoy es una realidad y estamos hundidos en cientos y cientos de slides, datos y nuevas herramientas de listening y reporting constante acerca de cada paso que dan los consumidores respecto a nuestras categorías y marcas. Es como si los datos fueran una security blanket más que una guía y hubieramos perdido un poco la capacidad de decidir.

Cuando hace unos años leíamos de infoxicación, sí imaginábamos cientos de datos y un poco de confusión; pero no previmos la desmotivación que esto nos iba a provocar. Navegar por ríos de datos, descripciones contradictorias del target, cientos de maneras de relacionarse con la categoría y con nuestras marcas es por demás cansado  … pero vamos, un poco de ánimo. Si lo pensamos bien, ¡es algo que las máquinas no nos han robado!

Y es aquí donde el rol de un consultor se vuelve esencial. A pesar de los avances de la Inteligencia Artificial, no parece haber aún un sustituto confiable y veraz que se encargue de analizar la información, entender qué es lo más relevante y dar sugerencias pertinentes a las marcas. El numero de “analistas de datos” crece en las empresas, pero pareciera no crecer a la par el numero de verdaderos analistas de información que darán un punto de vista de dichos datos.

Los verdaderos estrategas, los que realmente brillen, serán los que se sobrepongan a la soporífera tarea de navegar cientos de datos. Ser realmente valientes y encarar el problema; es decir, dar el paso que nadie más se atreve a dar, llevando al equipo hacia la dirección que su trayectoria profesional traza como el correcto.

Los verdaderos estrategas, además, lograrán capacitar y motivar a dichos analistas de datos para que ellos mismos sean quienes “curen” la información de entrada y se atrevan a dar hipótesis de por qué ven lo que ven. Por qué la tendencia de los números es esta, a qué se deben los crecimientos, las disminuciones, los cambios. Y es que hoy la parte de data y la de estrategia, tristemente se hablan poco.

Por eso, creemos que la tecnología, al menos en nuestro rubto, se debe hacer más humana. La capacidad de análisis de un profesional nunca sustituirá a la herramienta más avanzada. Los criterios de selección están en nosotros mismos, e invitar al cliente a acompañarnos en ese proceso que sigue siendo 100% humano, nos unirá además como equipo.

Abracemos pues lo humano del proceso de análisis, volvámonos a poner en alto como expertos. Repensemos el valor que la estrategia y la consultoría dan al marketing. Y no nos dejemos ahogar por el exceso de data. Te esperamos del otro lado.

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LA FUERZA DE LOS FANDOMS

“Vivimos en la época más individualizada y egoísta”. “Ya no tenemos a quién admirar”. “Se ha perdido el sentido de comunidad y el sentido de pertenencia no es tan necesario”.

Falso.

Todo esto es falso.

Allá vamos:

Si bien es cierto que una de las características de la modernidad es enaltecer lo individual; esto no quiere decir que los humanos no sigamos sintiendo una necesidad imperiosa de relacionarnos con otros por un objetivo en común.

Nos encantaría que las comunidades que se forman orgánicamente fueran exclusivamente para salvar el mundo del cambio climático, pero hay otras formas interesantes con un rol muy relevante socialmente. La cultura pop se ha convertido en algo tan movilizador a nivel social e ideológico, que no se debe subestimar.

Twitter analizó a nivel global los temas de los que más se habló en su plataforma de 2016 a 2019 (1); el término Fandom creció 292% y Fan Armies 410% Los armies o fandoms son grupos de fanáticos de la industria del entretenimiento; deportes, tv, cine y música.

¿Qué los distingue de los clásicos clubs de fans y por qué ese nombre tan “militar”?

Básicamente los define la época: las herramientas y medios actuales les proveen una capacidad sin precedentes de organizarse, proponer y producir. Su poder es impresionante. En música, son los que hoy en día posicionan a sus ídolos. Los rankings de Billboard, usan distintas variables para elegir a los mejores; una de ellas es el número de escuchas en Spotify y las búsquedas en Shazam. Estos armies se organizan para reproducir una canción en una cantidad irreal de ocasiones: toda la noche mientras duermen, todo el día mientras van a la escuela. Lo que sea necesario para que su artista favorito llegue al primer lugar y se mantenga ahí. En deportes, la presión de los fans ha incluso destituido presidentes de Clubes.

El tamaño también es una diferencia clave a considerar: por ejemplo, al comparar la base de fans de Taylor Swift con la de BTS, la banda más importante de K-pop, el fandom de la cantante norteamericana es apenas el 5% de volumen que el de la banda coreana. Esta enorme cantidad de personas propone contenidos novedosos, organizan porras masivas, hacen coreografías, se graban, suben videos a tik tok, ilustran, viajan. Ya hablamos de que 50 Shades of Grey fue escrita nada más y nada menos gracias a que una fan del internet realizó un Fan Fiction de Crepúsculo en donde en vez de vampiros habría empresarios. Todo esto se produce y “se regala”. El prestigio proviene de la cantidad de personas que lo reconocen, le dan like, lo admiran. Pero lo más interesante es ¿por qué lo hacen?

Después de estudiar a los fandoms, se ha encontrado que estos cumplen con un conjunto de 3 necesidades psicosociales humanas básicas: identidad, autocuidado y conexión social; por ello, son comparados con la religión e ideologías políticas. Los fandoms terminan por definir quién eres. Es evidente en los deportes, uno de los ejércitos más apasionados, donde  el tipo de conexiones con completos desconocidos (otros fans de tu equipo) puede llegar a ser más fuerte incluso que los vínculos familiares. La conexión simbólica nos otorga identidad. Es más factible que una persona se presente como “fan del Barcelona” que como “hijo de Pedro”. Animar a determinado equipo los llena y completa.

Algo clave para entenderlos, es que la motivación es intrínseca. No siempre los ídolos se acercan a ellos más que a otros fans menos “organizados” y “disciplinados” -aunque siempre queda el deseo de sentirse más escuchado. Pero fundamentalmente, es algo que hacen por su propio bienestar, sin esperar demasiado a cambio. El sólo hecho de estar convencidos de lo admirable que es aquello de lo que son fans y de sentirse parte de una comunidad con un objetivo en común, es más que suficiente para incentivarlos. Producir contenido los hace creadores, su autoestima aumenta. Demuestran compromiso con sus ídolos; esto prueba su dedicación y los convierte en personas ejemplares. Un círculo virtuoso.

Y es que incluso puede haber política detrás. En México, durante 2019 surgió el abrumador fenómeno de Aristóteles y Cuauhtémoc; dos personajes que componen una pareja gay en la telenovela principal de Televisa (la principal cadena de TV Abierta en México). Los fandoms posicionaron en Twitter el hashtag #Aristemo (la suma de los dos nombres) por 20 semanas consecutivas. Lograron el primer beso homosexual en tv abierta y destituyeron de su cargo a un diputado del partido político en el poder por hablar mal de ellos. En España, los fans de OT, logran convertir en estrella, año tras año, a aquellos que más conectan emocionalmente, no necesariamente a los que mejor cantan.

De saber aproximarse al fenómeno, para las marcas, esto es “oro puro”. Contáctanos para hablarte no sólo no sólo de cómo estos consumidores representan un nivel de influencia y capacidad de gasto abismalmente mayor, sino del modelo que creamos para entender cuáles son las condiciones que propiciarían que una marca despierte pasiones similares.

LA ANSIEDAD LABORAL

Este año haz la ansiedad productiva a un lado

Cierra los ojos e imagina un cubo de hielo en tu espalda. Ahora imagina un taco al pastor con limón, o un bocadillo de jamón ibérico. Casi podría apostar que (si sí lo hiciste) sentiste el frío en la espalda o salivaste. Esto es porque el cerebro funciona de formas maravillosas. Tiene la increíble capacidad de hacer real lo que no es real; con sólo imaginarlo lo sentimos.

Cuando CREEMOS que lo estamos haciendo mal o CREEMOS que le caemos mal a alguien en REALIDAD sentimos la ansiedad en el cuerpo. Soñar no cuesta nada, dicen, pero están equivocados. Neurológicamente, soñar con cosas malas, nos cuesta estrés real. Nos cuesta dolores de cabeza, de estómago, gastritis, colitis, dermatitis, etc. Todos esos padecimientos “menores” que son cada vez más comunes.

Pareciera ser una de las consecuencias que el capitalismo trae consigo y de la que difícilmente podremos escapar. La regla número uno del sistema capitalista es hacer más: ser mejor que el otro, competir. El problema no está en intentar ser mejores que nosotros mismos, y ni siquiera sería un problema intentar ser mejor que el otro; lo que nos está acuchillando el espíritu es la ansiedad de sentirnos insuficientes. Todos estamos en el mismo loop. Aunque odies el reguetón, seguro has escuchado que J. Balvin es el artista #1 a nivel global en Youtube. Pues él ha hablado abiertamente de su trastorno de ansiedad (1) y se ha incluso vuelto un portavoz de la salud mental -ni el artista más escuchado del mundo se salva. Chris Evans tiene ansiedad social, Ryan Reynolds ha hablado abiertamente de lo mismo. Padecer ansiedad es tener preocupaciones y miedos intensos, excesivos y persistentes sobre situaciones diarias, y esas nos pasan a todos.

Se requiere una autoestima de hierro para no caer en la trampa de “todos son mejores que yo”. Todos se divierten, todos son productivos, todos disfrutan y no sufren. El problema es que todos esos pensamientos son CREENCIAS;no es verdad. No es que los demás se diviertan más, ni produzcan más, ni tengan mejores relaciones que la tuya, ni se levantan con menos ojeras que tú ni hacen más ejercicio que tú.

Llevándolo a la esfera laboral, creer que nuestros coworkers trabajan mejor que nosotros nos llena de ansiedad. Que ellos sí se llevan mejor con el jefe, que las otras agencias lo hacen mejor; que a ellos les hacen menos cambios, que a ellos los presionan menos. Que vamos a perder el pitch, la cuenta, el fee. Todo esto nos genera un estrés que lejos de volvernos competitivos, nos está enfermando. De hecho, ya existen varios contenidos muy accesibles tanto científicos como “pop” que nos ayudan a reducir el estrés mediante tips muy sencillos: apps de meditación para hacer en la oficina, imaginar escenarios vinculados con la naturaleza en el lugar de trabajo, instalar acuarios, decorar con plantas, incluir actividades al aire libre en tu agenda, etc. (2)

Y es que los números no son los más alentadores: México es desde 2017 el país con la gente trabajadora más estresada del mundo y España el #1 en Europa. En México 75% padece síndrome de burnout o fatiga por estrés laboral. En España un 40% de los trabajadores y más de la mitad de los empresarios confiesan sufrir estrés (3,4). ¿Es acaso que la misma cultura laboral favorece este estrés pensando que si nos exigimos más produciremos más? Si tienes gente a tu cargo: ¿sabes en qué medida les estresan tus pedidos? Se ha hablado mucho de que el burnout conlleva despidos, ausentismo, esas cosas que a la larga tienen un costo económico real. Pero más allá de eso: ¿queremos cargar con la afectada salud mental de los nuestros? ¿Con la nuestra propia?

Lo interesante es entender que esta relación creencia-realidad también funciona en el polo positivo. Si como profesionales, nos enfocamos en las que consideramos nuestras fortalezas, en lo que los demás nos han halagado o los proyectos que han sido exitosos a lo largo de nuestra trayectoria; seguramente proyectaremos esa seguridad al resto y de paso le bajamos un poco a nuestro síndrome del impostor -¡como le pasa hasta a Margot Robbie!- (5)

Si, como empresa, CREEMOS que la competencia lo hace mejor que nosotros, es probable que nosotros mismos estemos poniendo las condiciones para que esto se vuelva una realidad. Qué tal si en vez de eso, cambiamos un poco la perspectiva y nos enfocamos en lo que estamos haciendo bien. Si nos castigamos menos como área de innovación, de planning, de research. Qué tal si nos detenemos más a festejar los logros. SI NOS LA CREEMOS. Si nos exigimos menos. Si valoramos el trabajo de 2019. Arranca con una reunión para entender cómo se siente tu equipo, cómopueden pasar de ser más productivos-sin-intención, a más enfocados, más compasivos con ellos mismos. Tal vez entonces liberemos las endorfinas empresariales necesarias para empezar un año con una actitud más abierta a lo bueno. Si nos angustiamos menos y lo gozamos más, seguro terminamos por acercarnos más a los objetivos.

ANTIPROPÓSITOS 2020

DON’T DO IT

Ya viene la época de reflexionar lo que hemos hecho en el año. De llenarnos de listas* de deseos, propósitos, planes, proyectos para el próximo.

(listas de tareas que al final terminamos por no hacer, ideas que nos saturan, presiones auto impuestas que, además, no dejan espacio ni para pensar en cosas ni importantes, ni diferentes)

Hoy te proponemos que si vas a hacer una lista, la hagas justo de lo contrario. De no hacer nada, de procrastinar, aburrirte, excusarte. Hoy, lanzaremos juntos una ODA A LA INACTIVIDAD.

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Sin duda vivimos en una era en donde lo que determina lo que valemos es lo que hacemos, lo que hemos hecho, lo que haremos a futuro.

Las redes sociales son sólo el reflejo de nuestra caótica y ocupada cabeza: ya sea que subamos Instagram Stories de nuestro ocupado fin de semana social, que nos quejemos en Twitter de la pesada carga de trabajo en la oficina, o que llenemos el LinkedIn con todo lo que hemos hecho profesionalmente en los últimos años. El punto es estar haciendo algo todo el tiempo.

¿Qué pasa si hacemos lo contrario? Si, como dice Mafalda, paramos el mundo porque nos queremos bajar.

AQUÍ HAY 10 IDEAS DE CÓMO SER MÁS INACTIVO EN 2020. ABRE TU MENTE Y ATRÉVETE.